19.10.17

Dos declaraciones

Cuando viajaba en los transportes públicos bajaban a gente ebria a las patadas para poder robarle, presenciaba gritos de ahogo, peleas de parejas en plena luz del día, pero le habían dado tanto amor en la cama que se le olvido llorar de en serio, incluso cuando tuvo a su gato enfermo, movilizado bajo la lluvia; cuando vio una película que le rompió el alma.
A veces me olvido de lo importante que es todo hasta que vuelvo a intentar armarte. Guardas partes de tu cuerpo para tus amantes y podría estar así por mucho tiempo, en una ida y vuelta de miradas: cuando la miro cierra los ojos, cuando me distraigo mira los míos.

¡Cómo me gusta estar en la oscuridad!
Postrarme en tu pecho
hacer enfoque en tus perlas
Ver la silueta de tu cara.
Así comprobé que sos real
Viendo todo
Sin ver nada.

Un final predecible para un encuentro inesperado. Un encuentro inesperado con final predecible. Pero qué me importa, si cuando hago fuerza para soñarte apareces al principio y al final de cada uno; nos besamos, tengo calor, bailas conmigo; no hacemos nada, simplemente te ligue a un ruido. En realidad haces preguntas, una manera de cuidarme.

Me haces conocer la vergüenza que creí haber perdido cuando me cambié de nombre, cuando creí olvidar que hay instantes tangibles empapados de lluvia al esbozar una sonrisa a las siete de la mañana. Pero más me fascina la idea de que todo lugar en el cual cantas, esconda tus huellas en los muros, acompañadas de tu melodía.

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