Tengo rota la persiana, así que puedo ver todo desde un tragaluz. Se dibujan las sombras de las hojas danzando al compás de una brisa, de un interminable garbo de octubre. Todo eso me evoca al miedo que a veces me da salir afuera, el mismo que sigue cuando vislumbro las caras de la gente automática, hasta que recuerdo que están llenas de mundos. Eso que me arrebatas cuando sé que voy a verte.
Siempre con ímpetu logré robarle escenas a los instantes de contemplación:
Tres fotografías analógicas del brillo que expanden tus ojos en la tarde guardadas en mi memoria; no siempre se descubre algo tan gratificante, es la misma sensación de cuando entro a tu cuarto y veo un poster -nuevo- que ya estaba ahí hace algún tiempo. Al igual que tus labios siempre untados de un color natural, pero diferente; creo que te cambian con el humor, o la cantidad de sustancia que tengas en el cuerpo.
Tres fotografías analógicas del brillo que expanden tus ojos en la tarde guardadas en mi memoria; no siempre se descubre algo tan gratificante, es la misma sensación de cuando entro a tu cuarto y veo un poster -nuevo- que ya estaba ahí hace algún tiempo. Al igual que tus labios siempre untados de un color natural, pero diferente; creo que te cambian con el humor, o la cantidad de sustancia que tengas en el cuerpo.
Quisiera engañarte con una pregunta simple, quisiera que me dijeras una parte que no conozco, un secreto.
Y cuando toque mi turno revelarte mi miseria.
Decirte: "Me pasa que al volver a darme lugar en tu pecho cuando estas dormida
y escucho tu corazón
digo para mis adentros
y con cierta pasión
que te quiero
¿Anda a saber, no?"
Y cuando toque mi turno revelarte mi miseria.
Decirte: "Me pasa que al volver a darme lugar en tu pecho cuando estas dormida
y escucho tu corazón
digo para mis adentros
y con cierta pasión
que te quiero
¿Anda a saber, no?"
Pero no puedo resolver nada desde acá sentada, mirando las rosas colocadas en la ventana de la cocina. No me sirve de mucho el 4g ni la ilusión óptica del ya voy. Aunque no creas en los deseos de las pestañas caídas, creo que vas a estar de acuerdo conmigo en que es mejor estar en tu cama y no preocuparnos por si te deje la cara llena de carmín. Estar desnuda y que sepas que aun así tengo calor, porque así nos damos cuenta de que no nos conocemos de memoria como para estar frente a frente en la vereda deseándonos.
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