II
Quizás era una obvia, pronta revelación, la que le daba la luna quemandole la piel.
Un calor fugaz se depositaba hace siete meses dentro suyo al minuto cuarenta de entrada la madrugada, el mismo en el cuál comenzaba una especie de sirena que el viento traía de alguna fabrica ubicada a kilómetros de allí. Le recordaba a las alertas nucleares escuchadas en las películas al comienzo de un bombardeo, pero aunque algunos días quedaba despavorida por semejante ataque, no era de sobresaltarse ante esa determinación del existir. Había tratado de explicarlo solo de tres maneras, al darse cuenta de la poca compatibilidad a flor de piel y teniendo en cuenta que solo le dañaba la curiosidad, terminó por desistir.
-“Lamento informarle que de sus estudios quedamos todos maravillados. A decir verdad, osando, tal vez, a meterme en lo personal, creo que debe buscarle la vuelta mental, aunque coincido perfectamente con usted en que si pasamos un fósforo por su piel, se prende.”
(1) -“Es como un golpe de aire, pero lleno de desasosiego.”
III
En un último intento desesperado por descifrar su interior, cogió el libro del autor que mejor relataba su infortunio y el cuál era uno de su sección de: -no tocar-; poseía la carta de un amor un tanto desconocido por la sociedad pero poco pasajero para su corazón, que en un descuido incauto se llenó de agua. La caída al suelo del patio trasero fue un movimiento terrible para semejante jugada maestra, éste empapado por regar sus plantas se iba llevando cada trazo de tinta que quedaba. El vuelco al corazón la llevó al sentimiento de lágrimas desperdiciadas después de darse placer, hora y lugar dónde uno se da cuenta que no hay nada.
Se inclinó de costado para llegar
De una manera mas simple a su sexo.
Hervor que despliega un cuerpo
Depositándose en otro
Reiterando
Los gemidos ocultos
A los sentidos ajenos.
Hasta desvanecerse
Oyendo su música
Aferrándose deshecha
A las mejillas húmedas.
Reiterando
Los gemidos ocultos
A los sentidos ajenos.
Hasta desvanecerse
Oyendo su música
Aferrándose deshecha
A las mejillas húmedas.
Ni siquiera recuerdo si apagaste la luz.
Fue entonces cuando empezó a corretear por el hogar llena de impotencia, maldiciendo en dos idiomas, uno inventado, y tratando de enchufar el ventilador sin que el recuerdo se cayera a pedazos. Recuerdo que sostuvo frente al metal oxidado, sobre sus puntas para que no se arrugara. Al estar casi listo lo guardó de nuevo como si estuviera en su presente, se acostó y cerró lo más fuerte que pudo sus párpados.
EXT. PISO COMPARTIDO / COMEDOR - NOCHE
Estoy escribiendo un cuento
De vos en mí, en mi espalda
De suplicios abruptos
Por el daño de la falta
INT. HOGAR AJENO / HABITACIÓN - NOCHE
"-(...) en la cama todos me aman."
Una puesta
Acostada sobre tus piernas
Pintura de algun siglo pasado
Como jugas
INT. HOGAR AJENO / HABITACIÓN - DÍA
Acostada sobre tus piernas
Pintura de algun siglo pasado
Como jugas
a las escondidas
Debajo de la almohada
Huyendo
Debajo de la almohada
Huyendo
de alguna reacción
Otra pintura
La misma pose
Un reflejo de las dos
Otra pintura
La misma pose
Un reflejo de las dos
(2) -"Supongamos que te acordás de una canción que venís tarareando hace mucho, no? Pero es eso restante, que te queda, por no tener a quién compartirselo."
I
- No sé qué es lo que estas buscando realmente. Tus preguntas enroscadas solo te dan respuestas a vos.
- A cada palabra me llega la incertidumbre de que te esfumas, como el humo de los cigarros que no terminaste de armar.
- ¿Y eso dónde nos deja?
- En ningún lado, además de ese, el conflicto interno...
- Quédate tranquila, en la cama todos me aman.
- Pero solo a mí me haces sentir el frío.
(3) -"Es como si te privaran de la brisa en febrero."
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