5.6.18


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¿Tenes mera idea de dónde estás?
Busque en todos los hoteles a los que nunca fuimos.
Otra vez volví a sentir tu perfume, ésta vez en el aire, otro indicio, mal presagio.
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De tus retratos brotan, sin cesar, cuestionamientos que me ahogan.
¿Se puede estar tan atónito y tan en paz al mismo tiempo?
Sin poder tragar procedo a encerrarme en el vacío de un humo que hace que mis lagrimas se escurran por dentro de mi cuerpo. Allí van todas las palabras que te obligas a olvidar.

- ¡Idea absurda de la que sólo usted tiene conciencia! ¿Realmente cree que va a recibir recompensa de todos los sacrificios hechos en el nombre y para el amor? Elaborados y terminados con un carácter al que se forzó llegar.


No puedo hacer más que caer en un deleite indefinido, descubro en el éxtasis de las sombras que tu silencio fue y será obra de Chet Baker.

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-Tenemos poco- dije.

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Cuando miro por lo alto, los edificios que se encuentran a lo lejos, siento que debo indagar las calles. Puede que si salga a caminar y mire para arriba te encuentre en los focos con colores indistintos. En las autopistas donde los puentes enrejados se salen de eje a medida que me acerco a ellos. Pero debes de estar ahí, donde las luces del semáforo se confunden con tu piel. Anteúltimo episodio.

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