24.11.19

Dónde reside la fortaleza
Que alumbra y distrae
Cuando las horas se vuelven rígidas.

Quién puede detener las gotas
Que al caer dejan tus oídos sórdidos.

Sin comprender la dirección
Sigo construyendo una mala noticia.
Que no aclara ni retumba
En el tramo de mi pecho.

No saber en qué lugar permanecer
Creer conocer Buenos Aires de memoria.

5.6.18

Te encuentro en la multitud

Momento propicio
proporción 
medida justa que retumba entre mis senos, formando movimientos contemporáneos que acarician mi rostro y cabello.






Debo alejarme de lo saturado
 ir en busca de sus manos
 delicadeza -absorbente- provocadora de mareas.

Rígido se vuelve el tramo 
que más de una vez he recorrido
 más eso no me aclara la vista
 movimiento de cámara indefinido.




Dejando atrás los escalones que se conjugan con las teclas
me abro paso entre los obstáculos
mirando hacia el centro.
Espléndida partitura la que yace a lo lejos sobre un piano escondido
espléndida su parsimonia dondequiera que esté.
                        
                             -mas aquí no es el edén-. 

-
¿Tenes mera idea de dónde estás?
Busque en todos los hoteles a los que nunca fuimos.
Otra vez volví a sentir tu perfume, ésta vez en el aire, otro indicio, mal presagio.
-
De tus retratos brotan, sin cesar, cuestionamientos que me ahogan.
¿Se puede estar tan atónito y tan en paz al mismo tiempo?
Sin poder tragar procedo a encerrarme en el vacío de un humo que hace que mis lagrimas se escurran por dentro de mi cuerpo. Allí van todas las palabras que te obligas a olvidar.

- ¡Idea absurda de la que sólo usted tiene conciencia! ¿Realmente cree que va a recibir recompensa de todos los sacrificios hechos en el nombre y para el amor? Elaborados y terminados con un carácter al que se forzó llegar.


No puedo hacer más que caer en un deleite indefinido, descubro en el éxtasis de las sombras que tu silencio fue y será obra de Chet Baker.

-

-Tenemos poco- dije.

-
Cuando miro por lo alto, los edificios que se encuentran a lo lejos, siento que debo indagar las calles. Puede que si salga a caminar y mire para arriba te encuentre en los focos con colores indistintos. En las autopistas donde los puentes enrejados se salen de eje a medida que me acerco a ellos. Pero debes de estar ahí, donde las luces del semáforo se confunden con tu piel. Anteúltimo episodio.

29.4.18



II


Quizás era una obvia, pronta revelación, la que le daba la luna quemandole la piel.
 Un calor fugaz se depositaba hace siete meses dentro suyo al minuto cuarenta de entrada la madrugada, el mismo en el cuál comenzaba una especie de sirena que el viento traía de alguna fabrica ubicada a kilómetros de allí. Le recordaba a las alertas nucleares escuchadas en las películas al comienzo de un bombardeo, pero aunque algunos días quedaba despavorida por semejante ataque, no era de sobresaltarse ante esa determinación del existir. Había tratado de explicarlo solo de tres maneras, al darse cuenta de la poca compatibilidad a flor de piel y teniendo en cuenta que solo le dañaba la curiosidad, terminó por desistir.

-Lamento informarle que de sus estudios quedamos todos maravillados. A decir verdad, osando, tal vez, a meterme en lo personal, creo que debe buscarle la vuelta mental, aunque coincido perfectamente con usted en que si pasamos un fósforo por su piel, se prende.


(1) -Es como un golpe de aire, pero lleno de desasosiego.


III


En un último intento desesperado por descifrar su interior, cogió el libro del autor que mejor relataba su infortunio y el cuál era uno de su sección de: -no tocar-; poseía la carta de un amor un tanto desconocido por la sociedad pero poco pasajero para su corazón, que en un descuido incauto se llenó de agua. La caída al suelo del patio trasero fue un movimiento terrible para semejante jugada maestra, éste empapado por regar sus plantas se iba llevando cada trazo de tinta que quedaba. El vuelco al corazón la llevó al sentimiento de lágrimas desperdiciadas después de darse placer, hora y lugar dónde uno se da cuenta que no hay nada.

Se inclinó de costado para llegar
De una manera mas simple a su sexo.
Hervor que despliega un cuerpo
Depositándose en otro
Reiterando
Los gemidos ocultos
A los sentidos ajenos.
Hasta desvanecerse
Oyendo su música
Aferrándose deshecha
A las mejillas húmedas.

Ni siquiera recuerdo si apagaste la luz.


Fue entonces cuando empezó a corretear por el hogar llena de impotencia, maldiciendo en dos idiomas, uno inventado, y tratando de enchufar el ventilador sin que el recuerdo se cayera a pedazos. Recuerdo que sostuvo frente al metal oxidado, sobre sus puntas para que no se arrugara. Al estar casi listo lo guardó de nuevo como si estuviera en su presente, se acostó y cerró lo más fuerte que pudo sus párpados.

EXT. PISO COMPARTIDO / COMEDOR - NOCHE


Estoy escribiendo un cuento
De vos en mí, en mi espalda
De suplicios abruptos
Por el daño de la falta

INT. HOGAR AJENO / HABITACIÓN - NOCHE

"-(...) en la cama todos me aman."


INT. HOGAR AJENO / HABITACIÓN - DÍA

Una puesta
Acostada sobre tus piernas
Pintura de algun siglo pasado

Como jugas 
a las escondidas
          Debajo de la almohada
Huyendo 
         de alguna reacción

Otra pintura
La misma pose
Un reflejo de las dos


(2) -"Supongamos que te acordás de una canción que venís tarareando hace mucho, no? Pero es eso restante, que te queda, por no tener a quién compartirselo."




I


- No sé qué es lo que estas buscando realmente. Tus preguntas enroscadas solo te dan respuestas a vos.

- A cada palabra me llega la incertidumbre de que te esfumas, como el humo de los cigarros que no terminaste de armar.

- ¿Y eso dónde nos deja?

- En ningún lado, además de ese, el conflicto interno...

- Quédate tranquila, en la cama todos me aman.

- Pero solo a mí me haces sentir el frío.


(3) -"Es como si te privaran de la brisa en febrero."


22.10.17

No creo que estemos muy alejadas de la...

Tengo rota la persiana, así que puedo ver todo desde un tragaluz. Se dibujan las sombras de las hojas danzando al compás de una brisa, de un interminable garbo de octubre. Todo eso me evoca al miedo que a veces me da salir afuera, el mismo que sigue cuando vislumbro las caras de la gente automática, hasta que recuerdo que están llenas de mundos. Eso que me arrebatas cuando sé que voy a verte.
Siempre con ímpetu logré robarle escenas a los instantes de contemplación:
Tres fotografías analógicas del brillo que expanden tus ojos en la tarde guardadas en mi memoria; no siempre se descubre algo tan gratificante, es la misma sensación de cuando entro a tu cuarto y veo un poster -nuevo- que ya estaba ahí hace algún tiempo. Al igual que tus labios siempre untados de un color natural, pero diferente; creo que te cambian con el humor, o la cantidad de sustancia que tengas en el cuerpo.

Quisiera engañarte con una pregunta simple, quisiera que me dijeras una parte que no conozco, un secreto.
Y cuando toque mi turno revelarte mi miseria.
Decirte: "Me pasa que al volver a darme lugar en tu pecho cuando estas dormida
y escucho tu corazón
digo para mis adentros
y con cierta pasión
que te quiero
¿Anda a saber, no?"

Pero no puedo resolver nada desde acá sentada, mirando las rosas colocadas en la ventana de la cocina. No me sirve de mucho el 4g ni la ilusión óptica del ya voy. Aunque no creas en los deseos de las pestañas caídas, creo que vas a estar de acuerdo conmigo en que es mejor estar en tu cama y no preocuparnos por si te deje la cara llena de carmín. Estar desnuda y que sepas que aun así tengo calor, porque así nos damos cuenta de que no nos conocemos de memoria como para estar frente a frente en la vereda deseándonos.

19.10.17

Dos declaraciones

Cuando viajaba en los transportes públicos bajaban a gente ebria a las patadas para poder robarle, presenciaba gritos de ahogo, peleas de parejas en plena luz del día, pero le habían dado tanto amor en la cama que se le olvido llorar de en serio, incluso cuando tuvo a su gato enfermo, movilizado bajo la lluvia; cuando vio una película que le rompió el alma.
A veces me olvido de lo importante que es todo hasta que vuelvo a intentar armarte. Guardas partes de tu cuerpo para tus amantes y podría estar así por mucho tiempo, en una ida y vuelta de miradas: cuando la miro cierra los ojos, cuando me distraigo mira los míos.

¡Cómo me gusta estar en la oscuridad!
Postrarme en tu pecho
hacer enfoque en tus perlas
Ver la silueta de tu cara.
Así comprobé que sos real
Viendo todo
Sin ver nada.

Un final predecible para un encuentro inesperado. Un encuentro inesperado con final predecible. Pero qué me importa, si cuando hago fuerza para soñarte apareces al principio y al final de cada uno; nos besamos, tengo calor, bailas conmigo; no hacemos nada, simplemente te ligue a un ruido. En realidad haces preguntas, una manera de cuidarme.

Me haces conocer la vergüenza que creí haber perdido cuando me cambié de nombre, cuando creí olvidar que hay instantes tangibles empapados de lluvia al esbozar una sonrisa a las siete de la mañana. Pero más me fascina la idea de que todo lugar en el cual cantas, esconda tus huellas en los muros, acompañadas de tu melodía.

14.8.17

Cena familiar



En la mesa no existe el diálogo.
Se puede oler su soledad
Se puede sentir lo gris debajo de sus ojos.

Otra botella se abre
Solo se escucha el vacío de la copa llena.
Uno es el que siempre tiene la razón.

Ahí esta ella: lúgubre
Pensando como solucionarlo.
Se va.
Se une.

El ruido que retumba entre paredes:
La desdicha del encierro.

Con hambre se asoma
Escucha a su diosa.
No hay nada que temer.

Entre las patas de la mesa
Tintinean sus uñas
Afiladas
No entiende por qué.

Una persona es la que falta
La que tiende a desaparecer.
Sobre la cama deshecha
Dejó de ser.